Los premios desde el poder y su destrucción al Periodismo hondureño

Los premios desde el poder y su destrucción al Periodismo hondureño

Por: Félix Cesario*

Cuando el poeta Óscar Acosta publicó el libro “Los Premios” de literatura, mismo que data de 1949, le envió un ejemplar a don Medardo Mejía y adjuntó al libro una carta. Con los días don Medardo, periodista e historiador laureado y orgullosamente olanchano, le contesto la misiva al poeta Acosta y en uno de sus párrafos le decía más o menos lo siguiente: “Agradezco el envío de su libro, gesto que agradezco en demasía, pero le hago la siguiente observación: en este libro están los que no deben estar y no están los que debían estar”. Más o menos era lo que decía don Medardo, y no dejaba  de tener razón. Verdad que es válida hasta hoy.

Y afirmamos que es válida esta sentencia Medardiana, en cuanto a premios como el Nacional de Literatura “Ramón Rosa”. Y esto cae como anillo al dedo a los premios periodísticos, los que se han prostituido a manera tal que se asemeja cuando se quiebra una piñata ante los niños bien portados y correctos, revuelto con infantes mañosos y malandrines.

Estaremos de acuerdo, incluyendo a las y los comunicadores sociales, incluyendo a los pagados por el gobierno, mismos que son relacionadores públicos de Casa de Gobierno, que si hay algo que ha prostituido al periodismo y sus actores, es la piñata de premios que otorgan los poderes del Estado de tal manera que, se dan a la garduña. De repente la mara 18 y la Salvatrucha otorgarán su premio a sus aleros.

Tan bajo y tan asqueroso es ver como existen periodistas afines al sector gubernamental que, el Poder Legislativo les pone bozal con el artículo 335-B de un paquete de reformas al Código Penal,, aprobado bajo el silencio cómplice del bipartidismo y una timorata oposición. Su mocionante fue bien selecto por el Partido Nacional y fue Oscar Álvarez, sobrino del actor de las desapariciones forzadas y asesinatos políticos en los años 80s, Gustavo Álvarez Martínez. El también Jefe de Bancada del nacionalismo en el parlamento no disimula el odio a la prensa, especialmente a los medios y organismos independientes que defiende la libertad de prensa.

En países serios - como en Estados Unidos, como dice el violador de doña constitución- solamente hay un solo premio de periodismo “Pulitzer”, en honor a Josep Pulitzer y nada mas.- y si se investiga a las demás naciones serias, veremos que solamente una sola entrega para las y los intelectuales del periodismo. Y punto.

Solamente en Honduras, país del desprestigio, en donde se enloda y se empuerca el nombre del gran Álvaro Contreras, para satisfacer los egos de quienes se catapultan desde la prensa comercial y cooperativa. Se salvan organizaciones gremiales que en protesta por la ley del bozal alvarista, no entrego premio. Un acto de rebeldía en estas líneas, es entregar el premio a lo digno a quienes ejercen su labor de informar por medio de los medios alternativos y comunitarios en el país. Lo demás es parte de la podredumbre del periodismo nacional. Un día vendrá en el que algún o alguna gobernante, de corte progresista –espero- revise eso de la repartición de billetes morados y pergaminos  a quienes no son los que los merecen y se los otorgaran a quienes se debe reconocer su labor digna y honrosa, para ejercer el oficio más doloroso, mas infame, pero “el oficio más bello y digno del mundo”.

*Poeta y Periodista