Juan López
DPD, Pedagogo
12, julio 2020

Frente al vaivén de las olas, el ruido de las aguas que mojan los pies de aquel hombre, la vista que se pierde en el horizonte de un mar que se sabe dónde comienza, más no donde termina. El hombre contempla en silencio, a modo de oración, como las olas contrastan con la tierra firme y el verdor de la naturaleza con su diversidad de árboles de tan variadas especies configurando un ambiente ameno y bello con la presencia del campesinado que va y viene en el trajín cotidiano. El ambiente provoca el diálogo consigo mismo y se desliza por las coyunturas más íntimas de la realidad, de un modo particular hacia la realidad subjetiva.

Hombre, palabra que viene del latín hominé, y ésta de raíz indoeuropea humus, que significa tierra.  Hombre no hace referencia a lo masculino, sino a la persona en cuanto ser humano, nivel de fertilidad política alcanzado por la cultura que refleja su educación y libertad que lo ubica en relación de “prójimo” con todo, esa libertad brota de la contemplación metódica de lo estético del mundo. El “hombre” ha de ser persona en el mundo y con el mundo, nunca sobre el mundo. Se nos presenta un desafío muy grande que quiero aprehender, sabiendo que muchos otros aportes harán mejorar este humilde esfuerzo. El “homo sapiens” u hombre sabio, pensante, reflexivo y amoroso, el humano, esta contrapuesto al “homo económicus” u hombre económico, el que no piensa ni siente, sino que se arrastra tras el fetichismo de nuestro tiempo, el brillo capitalista. Jesús nos da pautas para reconocerse uno mismo y conocer a ambos.

El hombre, el ser humano Jesús que se sabe humus (tierra) pensante, identifica básicamente tres segmentos poblacionales como campos socio geofísicos que podemos entender de acuerdo al desarrollo cultural. El primero es el segmento de gente disimulada, desentendida, despreocupada de la vida, gente que no da de que hablar en la sociedad. Viven al margen de los acontecimientos. El segundo segmento es de gente que se detiene brevemente a pensar, mirar y lamentarse ante la situación, pero lo hace tan superficialmente que no siente nada que la provoque, nada la interpela y deja en manos de otros o de su dios, la solución de las cosas. El tercer segmento es de gente socialmente buena que pertenece a ambientes económicamente cómodos, da limosnas, ofrendas, algunos empleos, siente que debe dar pero no dar-se, tiene una opinión favorable a la justicia pero sus negocios, empresas e intereses económicos ahogan los buenos sentimientos. El cuarto segmento es de personas que han alcanzado una consciencia en sí y para sí, han llegado a la humanidad y toman postura ante los acontecimientos en base a principios, argumentos y criterios de juicio racional.

Un ejemplo tan sencillo como sembrar, una actividad histórica propia de comunidades campesinas ahora atrapada por la agroindustria, nos introduce en un terreno mucho más profundo. Sembrar no solo es hacer un hoyo y poner una semilla, significa conocer el tipo de suelo, el humus, la inclinación del suelo, la composición y humedad, etc. También conocer el tiempo, el periodo apto para la siembra, el ciclo lunar tiene relación con los ciclos de siembra en ambientes mesoamericanos. También conocer las semillas, entre semilla y suelo debe haber compatibilidad, la producción en cantidad y calidad depende del suelo y de quien siembra. El sujeto que siembra pensando en la satisfacción de las necesidades humanas es alguien que sabe, es homo sapiens, quien siembra pensando en el mercado y el comercio, es homo economicus. De ese ejemplo se derivan otras experiencias en el acontecer humano.   

Estos días de terrible miedo que nos impone la pandemia del covid y la corrupción gubernamental, ante la fragilidad de los sistemas de salud y la confusión que se desliza por los medios y las redes sociales, una opinión como la de la Dra. María Eugenia Barrientos, una mujer que con los conocimientos técnicos, científicos y experienciales de su profesión como médico, argumenta y propone una opción ante el contagio del virus, es alguien que ha llegado a ser persona, libre, razonable, contemplativa, independiente y se atreve a desafiar los protocolos oficiales en un contexto de control. En la misma orbita se ubica la Dra. Hondureña Francisca Randazzo con la fórmula química que ella llama “interferón Hondureño”. Existen dudas, cuestionamiento, rechazo y estigma a sus propuestas, quizá por venir de mujeres que desafían lo establecido, lo que hace justo y necesaria su propuesta es su conocimiento científico y su sentido de humanidad. El periodista Milton Benítez y su género periodístico provocan rabia en la elite y adhesión en el pueblo.

La realidad hace aflorar la mirada del homo económicus, aun entre quienes se supone tenemos la mirada del homo sapiens y a quienes Jesús dice; “dichosos ustedes que ven lo que otros quisieron ver”. El homo economicus tiene su propia mirada, todo lo ve con ojos de interés, de apropiación, de mercancía, de relaciones comerciales y de acumulación de capitales. Medicinas, conocimiento médico, campos, bosques, minerales, agua, salud, educación, alimentos, vivienda, religiosidad, etc., todo está medido por el lente de la economía del saqueo, todo lo quiere para sí porque es alguien que sufre la mayor degradación interior, es alguien roto por dentro y sin relación con el mundo más que como conquistador. El homo economicus ha logrado éxito con sus empresas, instituciones y sistemas legales, militares y su vicio de corrupción que destruye lo público y lo destruye a sí mismo, ubicándolo lejos de su prójimo.

En cambio el homo sapiens, el hombre, el ser humano en su mayor desarrollo político da frutos de verdad, de justicia, cuido y de amor desinteresado. Es una ser profundamente contemplativo. El sacerdote Arturo Paoli en su obra “la perspectiva política de San Lucas” afirma que; “Un hombre contemplativo es un revolucionario, un revolucionario debe ser un contemplativo”. La contemplación, parte importante en la espiritualidad que enseña Jesús entrega un método que hace fácil un recorrido por el interior de uno mismo, conociéndose uno mismo y reconociéndose según los tipos de hombres descritos anteriormente.

El método facilita un recorrido por el interior de los homo economicus que tienen ahora el sartén por el mango del Estado e infringiendo tanto sufrimiento al pueblo. Podemos penetrar y conocer el interior de Juan Orlando, Oliva, Argueta, Chinchilla, Fito Irías, Nájera, Toño Rivera, Papi a la orden, Ariana, entre tantos funcionarios de alto copete y de empresarios entre ellos, Canahuati, Pérez, Atala, Sakafy, Facussé, etc. que se rasgan el pecho hablando tanto de Dios envueltos en una caravana de falsedades sin fin, los frutos de su violencia y corrupción no necesitan más explicación, son evidentes.

Se escucha un balbuceo que refleja impotencia y derrota, parece que la corrupción, la violencia extractivista, la militarización, la tortura judicial y el coronavirus impuesto por el homo economicus son para siempre y ya nada se puede hacer. Es comprensible, pero no es correcta esa apreciación, el pueblo ya sabe que la unidad, la esperanza y creer en si mismos sigue siendo el rumbo. El miedo natural hay que vivirlo porque nos hace cuidarnos, pero no nos debe aniquilar, la vida nos espera con brazos abiertos.