Por: Víctor Ramos


Mr. Trump ha retirado el aporte que Los Estados Unidos de América da la Organización Mundial de la Salud (OMS). Prácticamente abandona a la OMS. La acusa de incompetencia y de parcializar la ayuda de ese importante organismo internacional de la ONU hacia China, con motivo de la epidemia del Covi 19. Todo esto en medio de la pandemia que azota al mundo, pues no le importa poner manos arriba a una organización que es la encargada de dictar las normas internacionales en materia de salud. Esta medida, indudablemente, pone en grave riesgo el enfrentamiento de la humanidad con el flagelo del Coronavirus que ahora nos tiene manos arriba.


Trump acusa a la OMS de no haber avisado con tiempo sobre el riesgo que constituía el coronavirus, sin embargo he visto, en las noticas de hoy, que Trump fue informado desde setiembre del año pasado de la amenaza que había con motivo del surgimiento de Coronavirus, información que compartió con Israel. Ninguno de dos países tomaron las medidas que debían.

Es más, hasta hace unos pocos días, Trunp se burlaba de la epidemia y decía que en Los Estados Unidos no pasaría nada y que, como gran potencia no tenían por qué asustarse. Que estaban preparados para todo. Ahora cuando Los Estados Unidos de América están con cadáveres por todos lados y con una incidencia enorme, la más alta en el mundo, al enterarse por sí mismo y por las críticas que su manejo de la crisis no ha sido la adecuada, quiere echarle la culpa a otros: a la OMS, entre muchos.


Esta actitud de Trump no es nueva: se salió de la UNESCO porque esa institución criticó a Israel. Se salió del Consejo de los Derechos Humanos, porque el Consejo criticó a Israel; se salió del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático porque cree que hay que seguir contaminando con gases procedentes del uso del petróleo y el carbón, se salió del acuerdo con Irán para que ese país no fabricara armas atómicas porque quería reducir a Irán a su lacayo.

Pero además, Los Estados Unidos son un socio muy suigeneris de la ONU. Este país se pasa por las partes más impúdicas las resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General. Tenemos el caso de Cuba: la Asamblea General ha recomendado, en muchísimas ocasiones, por una mayoría abrumadora, el cese del Bloqueo a Cuba.

Los Estados Unidos como si nada. El Consejo de Seguridad ha aprobado varias resoluciones sobre Israel y los territorios ocupados que son papel mojado para Los Estados Unidos. Varios Organismos de la ONU han solicitado a Los Estados Unidos que suspenda las sanciones en contra de Venezuela, Irán, Siria, Corea del Norte y Cuba, con motivo de la pandemia para que estas naciones puedan agenciarse de insumos médicos: ha puesto oídos sordos. Los Estados Unidos han invadido Siria y otros países sin la autorización del Consejo de Seguridad.

Y, para poner el último énfasis en su irrespeto al mundo, amenaza con que si el Presidente Maduro pone un pie en Nueva York para asistir a algún organismo de la ONU, lo va a poner prisionero, porque él, Trump, no reconoce a Maduro como Presidente de Venezuela, como si fuera él, el juez del mundo que decide quien es o no es presidente de un país. Y ha reunido a sus perritos falderos, en el grupo de Lima, para que le hagan coro en sus agresiones en contra del pueblo de Venezuela.


Las protestas firmes mundiales en contra de esta acción insensata de Trump se han escuchado. La primera fue la Presidenta de la Cámara, la Señora Nancy Pelosy: “La decisión es peligrosa, es ilegal y será desafiada rápidamente”. La OMS, también se pronunció y protestó de inmediato: La OMS ha explicado que sus sugerencias no son inadecuadas. Cuba, por su parte, condenó y ofreció, a través de Canciller Bruno Rodríguez, su apoyo a la OMS en la lucha en contra del coronavirus. Putin ha condenado la acción de Trump y lo mismo el presidente de China y el francés y la Primera Ministro de Alemania y muchísimos más.


¿Será Los Estados Unidos de Norte América un socio confiable en la ONU? ¿Será la actual ONU el organismo que se creó, luego de la Gran Guerra, para velar por la paz mundial? ¿Tendrá sentido tener un Consejo de Seguridad cuyas resoluciones no se cumplen? ¿Será legítimo tener una sede en Nueva York para las Naciones Unidas si el gobierno de Los Estados Unidos de Norte América da las visas a los diplomáticos de la ONU cuando le viene en ganas, en violación a un acuerdo internacional? ¿Por qué no han cesado las guerras con la autoridad que, se supone, tiene el Consejo de Seguridad?


Hoy Trump abandona la OMS porque, como un niño en berrinche, no consigue lo que quiere: que el mundo diga que su gestión como presidente es la más excelente y que su enfoque es el que tiene a los norteamericanos a salvo del Covid 19.