Por: Gerardo Torres 

Lo primero que hay que dejar claro es que bajo ningún argumento es justificado usar el dinero del Estado para una actividad de naturaleza o finalidad religiosa. Ni el helicoptero para la Virgen de Suyapa Capitana de las Fuerzas Armadas de Honduras, ni viáticos para Pastores que rezan en la madrugada con policías o militares, ni dinero del Estado para vigilias, jornadas de ayuno y oración o para el día de la biblia, o la familia o lo que sea. Sencillamente no, los recursos estatales no son para eso.

La razón es muy simple. Si yo no comparto esa creencia, si para mí ahí no va la madre de Dios, o si la madre de Dios no significa nada para mí o no creo en Dios, entonces yo siento que estoy siendo atropellado por otra creencia y me defiendo. Cómo se defienden hoy los y las Católicas más creyentes al sentirse atacados y atacadas. Por eso el Estado es y debe permanecer laico para que no se incline hacia un lado o el otro. Si la iglesia católica planea futuros sobrevuelos entonces debería presupuestar la compra de un helicóptero privado, tramitar sus permisos de vuelo y usar sus medios de comunicación para promocionar sus actividades. Tienem sobrados recursos para hacer eso y más. De haber sido ese el caso, al menos tendríamos una discusión menos hoy. No la del Estado si no la de los recursos y cómo se usan.

Pensando cómo hondureño (no cómo católico, ateo, evangélico, budista, etc) mi problema no está en cómo usa sus recursos la iglesia católica o la confraternidad evangélica. Si la gente va y les da plata no es asunto mío, si sus colegios, escuelas, universidades, canales de televisión, radios, periódicos, revistas, librerías, tiendas de ropa usada o conciertos les reportan varios millones al año bien por ellos. El (mí) problema es que tanto de eso han creado y acumulado con o por la complicidad del Estado, ¿Cuántos impuestos no han pagado? ¿Cuanto dinero se les ha asignado desde el Congreso Nacional o el Poder Ejecutivo? ¿Qué papel han jugado en la privatización de la educación?

Eso si es algo que importa por qué es lo mismo del ejemplo inicial. El Estado no puede usar sus recursos para unos y no para otros. Si el Estado les da tanto dinero a la iglesia, debería darles lo mismo a las mujeres organizadas que la adversa. Sería lo justo. O no darle dinero a ninguno de los dos grupos. Cuando el Estado no sólo les da recurso si que se supedita a su moral, ahí es cuando tenemos un problema más grande. La moral de los más conservadores jamás ha sido buena consejera para guiar a una nación al desarrollo. Debe haber un balance y eso sólo lo garantiza un Estado imparcial (o laico).

Pero esa es la discusión de siempre. La pelea de siempre. Creo que lo de hoy es un poco de eso más la desesperación de buscar respuestas a la crisis que tenemos y a la crisis que se nos viene encima. Cometemos un error al pedir que la iglesia católica o confraternidad evangélica salgan a darle de comer a la gente, (sería mejor si lo hicieran pero no es la solución al problema del hambre) es cómo estarle pidiendo su salario a los diputados o diciéndole a los presentadores de televisión que vayan y regalen burritas con sus regalías. Toda esa energía debería estar enfocada en exigirle al Estado (que es el que concentra los principales recursos y las principales decisiones) que deje ya esa actitud miserable y destine los recursos que tiene y que no son pocos en darle de comer a la gente, que incentive a los pequeños y medianos y que deje de estar protegiendo sólo a la gran empresa en contra de los trabajadores y trabajadoras que viven de su salario. Ahí está el verdadero enojo. El despilfarro, el robo y la injusticia.

La iglesia católica experta en símbolos debería saber bien que tan fuerte es la imagen que proyecta la Virgen cómo la que proyecta el Piloto. Que la figura del Cardenal Oscar Andrés Rodríguez polariza y encrispa por su respaldo ciego a este régimen corrupto y criminal. Eso lo deberían saber los que deciden por qué lo saben bien los feligreses, ellos y ellas saben que las cabezas de la iglesia católica y los de la confraternidad evangélica defienden lo indefendible y eso les genera el repudio de una gran parte de la población. Si sus acciones fueran de denuncia seguro mucha más gente los seguiría. Pero se acabarían las regalías y las ventajas. Se acaba la plata. Si los cambian o no, eso es asunto de las iglesias no mío.

Lo mío, lo nuestro, debe ser el Estado. Pelear por el Estado, defender el Estado, darle valor al Estado. Siempre el Estado. Por que el Estado es lo único que sigue siendo de todos y todas. El único responsable que hoy ya se esté padeciendo de hambre en Honduras y que caminemos ciegos a una catástrofe humanitaria es el gobierno que dirige el Estado. Todo lo que nos aleje de esa idea es distracción y juega en favor de los enemigos que se roban lo que es de todos y todas.

Pelee desde lo que cree o en contra de lo que no cree. Pero no deje de pelear. No se distraiga que hay que sacar al narco presidente y sus servidores de donde se toman las decisiones.

"Yo soy un moro judío
Que vive con los cristianos
No sé que dios es el mío
Ni cuales son mis hermanos"
- JD