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Por: Carlos Méndez

Cuando en el año 2001, el Centro de Documentación de Honduras (CEDOH), se atrevió a investigar lo que se tradujo en un esfuerzo editorial que la gente conoció como, Honduras: Prensa, Poder y Democracia, pocos se dieron cuenta luego de dos o tres re ediciones, que este aporte fue objeto, además de la simpatía de sectores populares y círculos académicos, también, expresiones de maledicencia. V.gr. los grandes medios de manipulación informativa, le aplicaron la “ley del hielo”, ignorándolo (censura silenciosa).

Por: Carlos Méndez

La interpeladora y picante frase que Ud. ve en la cabecera de esta página, está, en lo que va de este año, en las carpetas para su reflexión y análisis, de varias instituciones gubernamentales. Se cuenta en este laboratorio, al propio Ministerio de Educación, Consejo Nacional de Educación (CNE); la Secretaría de Desarrollo e Inclusión Social (SEDESOL, antes SEDIS): por si faltaba, también incluye a organismos con una bien ganada y potable experiencia en Educación no formal como la CONEANFO (Comisión Nacional de Educación No Formal), instancia que aglutina a organismos no gubernamentales, pero, además, del propio gobierno. 

Por: Carlos Méndez      

Nuestro Escudo Nacional es uno de los símbolos patrios mayores, junto a la Bandera y el Himno Nacional.

Hurgando en esta cosa tecnológica virtual que aportó y profetizó Nikola Tesla, desde principios del siglo pasado, encontramos que nuestro Escudo es considerado entre los 30 más bonitos del mundo (Wikipedia) sin considerar, todavía, los significados profundos, de gran belleza, que Ladislao Valladares le pintó, antes de ser pasado a prueba por Dionisio de Herrera y su gobierno, para ser elevado a símbolo patrio por primera vez, en octubre de 1825. Anterior a Herrera, el Escudo que se usó ceremonialmente fue el de la Federación de la Republica de Centroamérica.

“Vos tenes la bala…yo la palabra. La bala muere al detonarse…la palabra vive al replicarse” Berta Cáceres.  
 
El fuego de las antorchas indignadas, de las multitudinarias protestas de 2015, comienza a encontrar esa luz de justicia en Honduras, junto con los gritos de resistencia que exclamaron libertad, durante 12 años de narco-dictadura, en las avenidas nubladas por ese gas lacrimógeno y los disparos de las fuerzas de represión asesinas.

Carlos Méndez

Un día antes del evento, tras 12 años de dictadura, aquel hombre de caminar pausado, pero con alegría de niño, salió apresurado, impulsado más por nostalgias de guitarras y de cadejos traviesos, que por la prisa de llegar con tiempo anticipado al ovalado estadio color azul turquesa y de un gigantesco mural recuperando historias de patria.