Cortés, Honduras (Conexihon).- Rigoberto Sagastume es un periodista que labora en la zona norte del país. Hace más de veinte años, recibió un disparo en su cabeza por parte de una integrante de la Policía Nacional y hasta la fecha no hay justicia en su caso.

En una visita que Conexihon realizó al municipio de Puerto Cortés, lugar de origen y donde ha desarrollado su labor periodística Sagastume y conoció su caso.

Rigoberto Sagastume es reconocido por su experiencia como corresponsal de la radio HRN en la zona y en medios locales de Puerto Cortés.

El periodista indicó que en 1999 “fui tiroteado por elementos de la Policía Nacional, pertenecientes a servicios de investigación, DGIC (Dirección General de Investigación Criminal, llamada en ese entonces) sin haber ni un porque sin ningún motivo, yo iba por la acera y recibí un impacto en la cabeza que prácticamente estoy hablando porque Dios es grande”.

Sagastume recordó que logró sobrevivir luego de tres meses de permanecer en el Hospital Mario Catarino Rivas, en San Pedro Sula. Desde el año 99, la bala permanece en su cabeza y aseguró que, consultando con médicos, no puede ser operado, ya que hay una posibilidad del 99.9 por ciento de morir.

“El médico me dijo mejor manténgase así con esa bala en la cabeza hasta el final de sus días”, añadió Sagastume.

El periodista interiorizó que la policía quien le disparó no tenía autorización para utilizar el arma. De igual forma, reconoció a quien cometió el acto en su contra.

 “La que disparó fue una inspectora ocular de la escena del crimen se llama Verónica Chavarría, que no está autorizada para portar armas, andaba con un arma decomisada y si era inspectora de crimen solo anda para anotar, agarró el arma y disparó sobre mi humanidad estuve a punto de morir”.

El caso 3484

Sagastume detalló que la policía quien le disparó fue detenida; sin embargo, fue puesta en libertad. En la misma línea, aseguró que hubo manipulación en el caso y negligencia por parte de jueces, fiscales y abogados.

Su caso pasó a la Corte Suprema de Justicia (CSJ), donde, según calificó el periodista Sagastume, su caso duerme. El número de expediente de su caso archivado ante el Poder Judicial es 3484. Manifestó que tuvo que recurrir a abogado privado, por la desconfianza que existe en los apoderados legales públicos.

“El caso lo tienen parado el caso, no sé cuál es el problema que hay, tuve que buscar un abogado privado porque los abogados del Estado se venden en este país, tenemos más de veinte años de estar peleando este caso y no se ha hecho justicia”, dijo.

Impunidad e injusticia. Con estas dos palabras el periodista definió su caso. Añadió que “nadie le ha brindado apoyo para que se haga justicia”.

“Lo que hizo el Ministerio de Seguridad en ese tiempo fue despedirla causando gran impunidad en el país, ni organizaciones de Derechos Humanos, ni el gremio periodístico, nadie ha visto por mi caso, yo he tenido que estar peleando durante todo este tiempo en los Tribunales para que se haga justicia, pero como estamos en un Estado fallido, aquí no hay justicia en el país”.

Por otra parte, Sagastume también ha sido objeto de detención ilegal según lo reportó un medio local en el mes de septiembre del año 2019.

El medio local, por medio de la red social Facebook, publicó: “Periodista Rigoberto Sagastume es retenido en las oficinas del IHSS de Puerto Cortés por el guardia de seguridad por estar cubriendo noticia sobre denuncias de pacientes. El comunicador reportea para HRN y anda debidamente acreditado”. 

Para culminar su relato Sagastume exigió justicia y apoyo para que se resuelva su caso.

“Ojalá que C-Libre pueda hacer algo por el gremio en este país especialmente por los que hemos sufrido atropellos, amenazas, hostigamientos, persecución y también agresiones no solo verbales sino de bala y poco o nada se ha hecho ojalá se pueda hacer algo por el gremio periodístico”, puntualizó el periodista Rigoberto Sagastume.

Asesinatos, amenazas y silencios informativos contra periodistas en zona norte

El Comité por la Libre Expresión (C-Libre) ha registrado al menos cinco asesinatos de periodistas en el departamento de Cortés desde el año 2015, además otros han sido objeto de amenazas y silencios informativos por el desempeño de su trabajo.

En el mes de junio del 2015, C-Libre registró el asesinato de un comunicador en la zona, la cual textualmente indica “Con al menos 15 puñaladas en su cuerpo, fue encontrado el cadáver del comunicador hondureño, Juan Carlos Andara, la noche del 22 de junio en su casa, en Barrio El Porvenir de Puerto Cortés al norte de Honduras”.

Dos años después, en 2017 asesinaron al trabajador de medios de comunicación Arturo Álvarez mejor conocido como “DJ Arturito”, quien se desempeñó como operador master del canal de televisión 32 ubicado en el sector de Baracoa comunidad Las Flores en el departamento de Cortés.     

También en el año 2017, Carlos Willian Flores fue asesinado en el municipio de Omoa por sujetos desconocidos. Según fuentes relataron a C-Libre que el comunicador social mantenía una posición crítica en contra de las “empresas que se dedican a sembrar zacate para generar energía y empresas de palma africana”.     

Luego en el año 2019, asesinaron de varios disparos a la comunicadora social trans conocida como “Santi Carbajal”. Luego de ser atacada a tiros, fue trasladada al Hospital Mario Catarino Rivas, en San Pedro Sula, donde murió a causa del ataque armado. De acuerdo con C-Libre, su programa “La Galaxia de Santi” fue objeto de censura, al no permitirle cobertura de actos públicos y había recibido amenazas a muerte.

El periodista José Arita es la cuarta víctima de asesinato en el departamento de Cortés y el séptimo crimen cometido contra periodistas en el año 2019. Según la alerta de C-Libre, Arita fue asesinado por desconocidos tras salir del programa de televisión que dirigía en el canal 12 en el municipio de Puerto Cortés.

Entre otras agresiones que se han cometido contra los periodistas de la zona C-Libre ha registrado las amenazas y silencios informativos de las cuales han sido objeto los periodistas, entre ellos está el caso de Mauricio Ortega, quien ha sido objeto de agresiones en reiteradas ocasiones, además la obstaculización a la labor informativa por parte de las instituciones gubernamentales en tiempo de pandemia.

Cabe mencionar que los asesinatos cometidos contra los periodistas y trabajadores de medios están en total impunidad, así como otras agresiones a las que han sido objeto otros comunicadores en el ejercicio periodístico, como el caso de Rigoberto Sagastume.

 


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