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Olancho, Honduras (Conexihon).- Inversiones Bonilla es una pequeña empresa única en Honduras, dedicada a la producción de harina de yuca, surgida hace cuatro años en consecuencia de la perdida de empleo de una de las hijas del profesor de educación primaria y licenciado en agronomía, Alexis Bonilla.

Ubicados en la aldea Choluteca, municipio de Patuca, departamento de Olancho, el agrónomo junto a su hija (ingeniera civil), abren un mercado, desde su perspectiva sumamente rentable, pero nada interesante para quienes otorgan créditos en Honduras.

“Algunas instituciones tienen conocimiento del proyecto de harina de yuca, a pesar de ello no ha recibido ningún apoyo, hasta el momento no hemos tenido apoyo de nadie, es más la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) ya sabe de esta iniciativa de procesamiento de harina de yuca, pero ni siquiera dicen que hay una iniciativa en Patuca”, denunció Bonilla.

Según el agricultor, en Honduras no existe otra zona con las mismas características para producir yuca. “Las manzanas de producción de yuca representan de 800 a 1000 familias que se benefician directamente más la gente que se beneficia indirectamente, los que andan fertilizando la mano de obra más los que venden en el mayoreo [Feria del Agricultor] en Tegucigalpa”.

En tal sentido, Bonilla exigió apoyo por parte de los gobernantes, en específico a la búsqueda de iniciativas para gestionar mercado para los productores.

 “En Honduras, la maquila es importante porque genera bastante empleo, no hay que discutirlo, pero no va a poder superar al sector agropecuario. Es más, en el sector agropecuario usted busca un trabajador y no le va a preguntar si sabe leer o escribir, con tal el trabajador tenga bien sus pies y manos, ya se monta una bomba de mochila y a trabajar, entonces el sector agropecuario emplea una gran cantidad de mano de obra sin preguntarle si sabe o no leer o si es o no profesional” enfatizó Bonilla.

“Los gobiernos deberían de apuntarle a la producción de alimentos en esta pandemia”

Para Bonilla, la producción de la tierra debe primar y la crisis sanitaria por la pandemia de COVID-19 lo ha evidenciado.

 “El gobierno nos impuso nos salir de las casas, pero la realidad es que debemos comer por lo tanto se necesita producción de alimentos, en este caso lo que los gobiernos tienen que apuntar es a la producción de alimentos y darle ese valor agregado a las materias primas que existen en los lugares”, dijo agrónomo.  

Según Bonilla, en el caso de Patuca existe un potencial inimaginable y ni las propias autoridades locales han podido explotar. “Yo he planteado a alcaldes que aquí hay una siembra especial que es en enero. Yo les decía, si el gobierno nos apoyara con semilla y fertilizantes para sembrar 2000 manzanas, cuanto alimento no le estamos aportando al país y si es posible a los hondureños que viven en Estados Unidos”.

Bonilla, aseguró que el gobierno apoya zonas que no son favorables por el cambio climático, por ejemplo, el corredor seco, algo muy bueno pero que se sabe que siempre habrá pérdidas por más semilla y fertilizantes que entreguen.

 “Si el gobierno apoyara estos lugares donde tenemos diez meses seguros de lluvia que podemos producir el alimento básico, el Gobierno podría llevárselos y regalárselos a esa gente, porque al final termina perdiéndolo todo porque las condiciones agroclimáticas no les da”, resaltó Bonilla.

Solicitud de agrocrédito 8.7 para implementar nuevos proyectos  

En referencia al programa de crédito aprobado del Gobierno denominado agrocrédito 8.7, Bonilla expresó que el presidente hondureño está queriendo impulsar la reactivación de la economía, mediante interés competitivos para poder trabajar en el campo, “lo complejo es que se cumpla, ese es otro pisto como dicen”.

Manifestó que ya realizó la solicitud de fondos para el agrocrédito 8.7, para un proyecto de peceras mediante su afiliación a la Cooperativa de Ahorro y Crédito Educadores de Honduras Limitada (COACEHL).

 “Yo ya hice mis gastos para traer un evaluador cuesta cinco mil lempiras para que haga el evaluó, y más los otros gastos que hace en papeleos uno para llegar a ese momento de reunir esa documentación, ojalá que no me vaya a quedar burlado y nos apoyen”, cuestionó.

“Si nos aprueban ese crédito lo necesito para ejecutar el proyecto piscícola eso va a generar empleo, habrán personas alimentando, fertilizando y cosechando, va haber gente vendiendo nuestro producto porque si lo llegamos a desarrollar serán precios bien especiales de nuestro producto porque si algo hemos entendido, solo hay dos cosas por las que debemos competir en calidad y precio”, anticipó.

Sobre los préstamos con pago de intereses altos Bonilla, expuso: “Si a mí me traen alguna cantidad de dinero nos están ayudando puedo competir, pero si yo me voy a la banca privada con fondos propios de ellos o con intereses altos no podemos competir porque entonces prácticamente estamos trabajando para ellos”.

“Entonces necesitamos cosas fundamentales créditos a bajos intereses y mercado, Honduras está diseñada para producir alimentos ahora hay que darle un valor agregado a ese alimento, si no volvemos la mirada al campo, Honduras no va a salir adelante”, puntualizó.

Muchas ideas…mucha inversión

Bonilla se describió como un soñador empedernido, pues le preocupa mucho su vejez. Sueña con una solvencia económica que le permita disfrutar su etapa final en la vida, es por ello que en su mente se encuentra otro proyecto esperando ser concretado.

Bonilla cuenta con más de 700 palmas de coco plantadas en sus tierras, “Ese es otro gran rubro, imagínese una plantación de cocos, un coco que duró como cincuenta años con una explotación del producto del casi cien por ciento, mi idea es el agua de coco envasada”.

Por otra parte, Bonilla compartió a Conexihon que el producto de harina de yuca podría utilizarse como plástico biodegradable “Ahora con esto de los plásticos ya no los quieren ver rodando en los suelos porque intoxican, contaminan. Nos han dado buenas noticias, que de la harina de yuca se pueden hacer plásticos biodegradables”.

“Hay un señor que nos apoyará y de repente de aquí salga el producto terminado para poder hacer plásticos que es la resina de yuca, incluso él ya se fue con una muestra para San Pedro Sula para ver la calidad de harina que tenemos y que tipo de plástico se puede hacer”, aseguró Bonilla.

Con su voz entre cortada, Bonilla imploró a Dios sobre sus proyectos. “Solo Dios nos ha estado fortaleciendo en estos proyectos, porque le voy a contar en este proyecto de la harina hemos llorado le voy a decir a nosotros nos deben casi doscientos mil lempiras de producto…aja un proyecto como el de nosotros y que nos deban esa cantidad es fatal ya hubiéramos impulsado el proyecto de peces con ese dinero”.

“Confiamos en el señor sobre todas las cosas siempre ponemos delante de él nuestros proyectos y esperamos que él pueda abrir esas puertas y que muy pronto nos den buenas respuestas para poder iniciar con ese nuevo proyecto porque si nos gusta diversificar” reiteró.

Bonilla, agradeció a Conexihon, la oportunidad de abordar un tema tan importante para la seguridad alimentaria de todo un país, y que mejor incidencia ante quienes nos gobiernan, que la de los medios de comunicación, aseguró el productor, para enfatizar que lo que se necesita es oportunidades y apoyo, nada regalado.

Al cierre, Bonilla indicó que sus proyectos soñados se harán realidad con la ayuda, o no del agrocrédito 8.7, “nos vamos a sentar a esperar a que nos aprueben eso, no, nos podemos quedar de brazos cruzados”.