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Olancho, Honduras (Conexihon).- Padre e hija decidieron emprender un proyecto familiar agricola, cuyo fin es crear un patrimonio a largo plazo. La elaboración de harina de yuca, se convirtió en el legado familiar para los hijos e hijas de Alexis Bonilla Martínez.

La familia Bonilla reside en la aldea Nueva Choluteca, ubicada en el municipio de Patuca departamento de Olancho. Este municipio tiene una extensión territorial de 635.10 kilómetros cuadrados; su nombre deriva a la proximidad al río con el mismo nombre, que en lengua nativa significa “lugar del juego de azar”.

La historia del municipio indica que, en sus inicios, era habitado por Zambos tribu de la Mosquitia. Años después, con la reubicación agrícola apoyada por el Instituto Nacional Agrario (INA) y la iglesia católica, llegaron hace más de medio siglo grupos campesinos procedentes de la zona sur del país, es por ello que los nombres de algunas aldeas representan a varios lugares del departamento de Choluteca, siendo el caso él de la aldea donde habitan los Bonilla.

Conexihon, acompañó a Alexis Bonilla durante toda una jornada diaria de trabajo, con la finalidad de conocer las oportunidades y adversidades que enfrentan durante el proceso hasta obtener el producto final.

Bonilla es maestro de educación primaria, también estudió en la Escuela Nacional de Agricultura (ENA) -hoy Universidad Nacional de Agricultura (UNA)- donde obtuvo su título como agrónomo y en la actualidad labora en el área de agronomía en el Instituto de educación media “Nueva Choluteca”.

“Nací en un hogar productor y lo sigo siendo, he sembrado hortalizas, maíz, frijoles, sorgo, incluso tuve berenjenas aquí, actualmente siempre sigo con el cultivo de yuca, tengo 700 plantas de coco sembradas y tengo un área para un proyecto de peceras… El tiempo que me queda libre después de las responsabilidades en el colegio yo lo dedico aquí en el proyecto” dijo con orgullo el profesor Bonilla.

Proyecto familiar tras el fracaso de una iniciativa como grupo organizado

Según narró Bonilla, hace unos años se impulsó una iniciativa organizacional cuya finalidad era la sostenibilidad y eficiencia en la siembra del cultivo por excelencia en el sector, la yuca. “Aquí se siembran entre cuatro a cinco mil manzanas por año, creo que eso llamó la atención para un nuevo mercado que era la harina de yuca, pero lamentablemente no supimos entender en ese momento la dinámica de la organización y de nuevos proyectos, al final iniciamos los protocolos legales, pero nos falta plata para concretizar”.

Días después del fracaso de la iniciativa de organización, la hija del profesor Bonilla se quedó sin empleo y eso conllevó a retomar la idea de procesar harina de yuca desde una empresa familiar a la que nombraron “Inversiones Bonilla”.

“Yo siempre le he dicho a ella: Mirá hija, uno tiene que pensar en un patrimonio para la vejez, aunque sea poco, pero es sostenible en el tiempo, uno nunca se debe de enamorar de un empleo ya puede ser en la empresa pública o privada porque más temprano que tarde siempre le dan la patada como dicen por eso yo la he ido induciendo a ella, y que hay que dejarles un patrimonio a los hijos” acotó.

“Un día por la mañana mi hija, como es su costumbre, se acercó y me dijo: Papi tengo dinero en que lo podemos invertir…ese día recordé la experiencia que tenía para hacer harina de yuca, por eso le dije a mi hija que teníamos una oportunidad de inversión, ya que la materia prima a Dios gracias, abunda”, señaló Bonilla.

El profesor admitió que sobre su hija recae toda la responsabilidad del proyecto y su formación profesional como ingeniera civil contribuye mucho para garantizar el proyecto a nivel operacional y administrativo.

 “Somos los únicos en Honduras en la elaboración de harina de yuca, un trabajo de descarte pues trabajamos con lo que ya no va para consumo humano, en la actualidad súmanos ya cuatro años de estar con el proyecto hemos ido de poco en poco, con grandes sacrificios familiares”, manifestó Bonilla.

Según el profesor en ese tiempo han existido altos y bajos. “Cuando inició a comercializar el producto producían 600 quintales, pero debido a falta de pago bajó la producción, nos quedaron mal y nosotros quedamos mal…ahora solo estamos entregando 100 quintales de harina al mes, pero para no estar haciendo nada algo es algo”, lamentó.

“Es importante que los gobiernos apoyen las iniciativas para la generación de empleo”

Para el emprendedor en agricultura, es la reactivación de la economía, a través de la generación de empleo en el sector de la producción de la tierra. Como ejemplo Bonilla expuso que, durante la producción de 600 quintales de harina de yuca, tenían empleados a 12 personas que trabajaban de lunes a domingo.

 “Ahora mantengo dos trabajadores permanentes y cuando viene el proceso de lavar, picar y colocar el producto en las camas secadoras se contratan de cinco a seis personas, esto va ir mejorando en medida que Dios nos abra mercado, porque es él que da las oportunidades y nadie más”, aseguró Bonilla.

Neptalí Aguilera, uno de los trabajadores de Bonilla, compartió a Conexihon que, hace dos meses justamente en medio de la epidemia por COVID-19, ingreso a laborar en Inversiones Bonilla, cuyo trabajo consiste en cultivar la yuca y posteriormente picarla para iniciar el proceso de elaboración de la harina.

 “Por mientras sale la yuca que se cultiva, se compra a agricultores de la zona, algo muy bueno para toda la comunidad, pues durante esta crisis no se encuentra trabajo yo me iba a ir para otro departamento y debido a la crisis se cerró todo”, aseveró Aguilera.

 Proceso para la elaboración de harina de yuca

Durante un recorrido por Inversiones Bonilla, el equipo de Conexihon, conoce sobre el proceso de elaboración de la harina de yuca, la que inicia con la selección de yuca “sana de descarte o pirracha”, luego se ingresa a la máquina lavadora, posteriormente a la picadora y después a la secadora solar donde permanece por seis o siete días.

Una persona permanentemente se encuentra moviendo la yuca con una paleta dos o tres veces al día durante el tiempo que permanece está en la secadora solar, eso se realiza para que no se pegue en el nailon (plástico) y acelerar con ellos el proceso.

En la actualidad, Bonilla cuenta con diez túneles para el secado solar con capacidad para doscientos quintales de yuca fresca lo que equivale a setenta quintales de harina.

Bonilla utiliza sus conocimientos agrónomos para evitar el uso de fertilizantes y pesticidas, los que no recomienda para el cultivo de yuca, “yo no lo recomiendo los químicos en la yuca porque una es que no responde y la otra es que con los químicos en los suelos estamos destruyendo los microorganismos benéficos que hay en el suelo”.

Existen herbicidas y pesticidas naturales para erradicar las plagas asegura Bonilla. “Si hablamos en cuanto a las plagas encontrar un control biológico o natural no es fácil y si hablamos de áreas grandes no lo va a poder hacer, ahora, ya hay pesticida natural a base de un árbol que se llama madriago y herbicidas a bases de plantas”, explicó Bonilla.

Omar Flores es un pequeño productor de yuca que vende su producto a Inversiones Bonilla, para la elaboración de harina, dijo a Conexihon que: “Soy productor de yuca, el cultivo de yuca a veces da y a veces no más bien quita, el precio es variable…el pequeño productor es el que queda manteniendo el mercado, el grande no tiene mucha necesidad, y el pequeño a como le paguen tiene que aceptar”.

Flores manifestó que la pandemia ha afectado la comercialización del producto de yuca en consecuencia que todo se ha incrementado y puesto más difícil. “La pandemia ha perjudicado bastante han bajado los precios y las personas no vienen a comprar, ahorita sólo hay un comprador que se mete y ha llevado la yuca para Tegucigalpa”.

Al cierre de esta primera entrega del reportaje a los productores de harina de yuca, resaltamos el mensaje del pequeño agricultor Bonilla, que  expresó: “Después de una crisis podemos sacar una ventaja en el sentido que nosotros podemos ser parte de la solución a la problemática que tenemos porque son grandes cantidades de yuca de descarte que se quedan en el campo, que se quedan es intoxicando los suelos porque la yuca cuando ya está pudriéndose despide un potente químico en el suelo, llamado ácido cianhídrico o el cianuro que es utilizado en la industria de la extracción de oro para separar el oro de la piedra”, concluyó Bonilla.


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