Por: Roxana Vásquez

Tegucigalpa, Honduras (CONEXIHON). – En el marco del Día Internacional contra la Homofobia, Lesbofobia, Bifobia, y la Transfobia, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), instó a los Estados el pasado 14 de mayo del presente año, a proteger a las personas lesbianas, gay, bisexuales, trans, y de género diverso a través de la implementación de medidas que aseguren que la religión y las tradiciones religiosas no se utilicen para promover discriminación, estigmatización, y exclusión en contra de la comunidad LGBT.

La CIDH publicó en conjunto con otras organizaciones y expertos en Derechos Humanos, donde destacó que la reproducción de narrativas puede tener un efecto en detrimento en las vidas de las personas LGBT.

De acuerdo con el Informe Alternativo para el Examen Periódico Universal del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, elaborado por el Comité de La Diversidad Sexual en Honduras, “La homofobia y otras expresiones de odio como práctica gubernamental e institucional restringe el acceso de la comunidad LGBT a los servicios que dispone el ciudadano, y que en situaciones extremas, ya ocurridas y comprobadas, pero aun no solventadas han atentado contra el derecho a la integridad y a la vida de varios hondureños y hondureñas, paradójicamente, en algunos casos a manos de los responsables de brindar seguridad y protección a la población, dando cuenta de la atmósfera de homofobia cultural e institucional que impera en Honduras”.

El informe que fue presentado en el año 2014 detalla una serie de situaciones que el Comité de la Diversidad Sexual considera como factores que promueven la vulneración de los derechos de la comunidad LGBT. En particular, el informe se refiere a los problemas que crean las prácticas religiosas fundamentalistas en relación con la discriminación hacia las personas no heterosexuales, “la comunidad LGBT está más expuesta a manifestaciones de violaciones de derechos humanos [debido a] su situación de vulnerabilidad por la cultura machista y alimentada por el fundamentalismo religioso”. El informe completo se encuentra disponible en:https://www.upr-info.org/sites/default/files/document/honduras/session_22_-_mai_2015/js6_upr22_hnd_s_main.pdf

La CIDH ha reiterado en distintas ocasiones que la violencia en contra de las personas LGBT en Honduras es un problema estructural que se mantiene en la impunidad y que muchas veces pone en riesgo la vida de estas personas, en particular de las mujeres trans.

 “La CIDH pudo observar que las personas LGBTI viven en un contexto caracterizado por la frecuente violencia física, psicológica y sexual en su contra, además de la impunidad generalizada en esos casos”, indicó la Comisión en 2019, en relación al asesinato de tres mujeres trans en distintas partes del país, ocurridos en julio de ese mismo año. 

 Esta cultura de homofobia se manifiesta de múltiples formas, de acuerdo con los estudios sobre el tema por parte de organizaciones defensoras de derechos humanos. Por ejemplo, en el año 2005, el Congreso Nacional de Honduras introdujo una reforma al artículo 112 de la Constitución de la República con el objetivo de prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo.

 Ante esta situación Human Rights Watch ha manifestado, en nota de prensa del 21 de enero del presente año, que estas reformas limitan seriamente el acceso a derechos y libertades por parte de personas LGBT, “viola los estándares regionales de derechos humanos que prohíben tratar arbitrariamente de manera distinta a las parejas del mismo sexo, incluso en lo referente a los derechos matrimoniales”.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), emitió en 2017 una opinión vinculante con los 23 Estados parte del Pacto de San José, incluida Honduras, en la cual manifestó que los derechos familiares y matrimoniales de las parejas heterosexuales debían ser extendidas a las parejas del mismo sexo. El Día Internacional contra la Homofobia, la Lesbofobia, la Bifobia, y la Transfobia se conmemora el 17 de mayo, recordando la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales que mantenía la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) hasta 1990.

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