Conexihon.hn. Tegucigalpa, Honduras.- La Aldea Puentecita en el municipio de Yoro , departamento del mismo nombre, es una comunidad detenida en el tiempo en cuanto a la evolución de la comunicación, esto debido a la nula señal de telefonía celular, la pobre cobertura del sistema de televisión abierto y lo oneroso del pago por servicios de internet.

Para llegar a esta comunidad se bebe viajar en un automóvil fuerte debido al pésimo estado de la calle, vía de acceso principal a los municipios de Jocón y Olanchito, y además la principal zona productiva del agro en la zona.

La comunicación es una deuda permanente para sus aldeanos, quienes para poder tener contacto con el exterior deben llegar a una casa de habitación privada que tiene instalada una antena satelital para poder obtener internet.

Diez lempiras es el valor de 30 minutos de conexión de internet, por esa razón la peculiaridad de la casa es la presencia permanente de personas con celular en mano, tratando de ser parte de la dinámica actual de la comunicación global.

No se trata de actualizaciones de redes sociales, ni presumir fotos o estados ánimos, se trata de acceso a la comunicación y con ello a la salud, al trabajo, a los alimentos y ahora en el marco de la pandemia por covid-19 en Honduras, se trata de acceso a la educación.

La virtualización del aprendizaje en Honduras en el marco del covid-19

El 11 de marzo de 2020, el Gobierno de Honduras a través de la Secretaria de Educación (SE), suspendió temporalmente las clases presenciales como sistema de contención ante la llegada del primer caso de covid- 19 en el país.

De esa decisión han transcurrido seis meses de la no presencia de alumnos en las aulas de clases de kínder, escuelas, colegios e incluso universidades en Honduras.

Hace unos días fue publicada en el Diario Oficial la Gaceta la Ley de la enseñanza virtual en escuelas y aprendizaje en redes sociales, mocionada por el Diputado del Partido Libertad y Refundación (LIBRE), Edgardo Casaña.

Sumada a la Ley de la virtualización del aprendizaje, en julio del presente año el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Gobierno de Honduras a través de la SE, anunciaron una iniciativa para impulsar un proyecto de internet gratis en el marco de las nuevas normalidades de la enseñanza virtual.

De acuerdo con las cifras del Banco Mundial (BM), más de 1600 millones de niños y jóvenes no asisten a la escuela en 161 países por la pandemia del COVID-19, lo que representa cerca del 80 % de los estudiantes en edad escolar en el mundo, es decir que estamos ante una crisis global en el aprendizaje.

Para BM, la "pobreza de aprendizajes" en consecuencia de la pandemia tiene el potencial de empeorar aún más desde el enfoque de afectación para los niños y jóvenes, entre estos el aumento de las tasas de deserción y el hecho que en los países pobres se cuentan con sistemas educativos muy desiguales.

Según el BM, los países de ingresos medios y los más pobres, “la situación es muy compleja en consecuencia a la gran desigualdad de oportunidades que existen, pero más allá por la eterna apatía por parte de los gobernantes”.

La falacia de educación como derecho humano

El 17 de septiembre del año 2014, la Gaceta numero 33,533, publico el Acuerdo Ejecutivo 1358-SE-2012, mismo que contenía el Reglamento Interno de la Ley Fundamental de Educación, la cual detalla:

Artículo 4, referente al derecho humano a la educación “…el derecho al acceso a una educación de calidad implica gratuidad, equidad, pertenencia e inclusividad para todas las personas en los centros educativos oficiales o de nivel básico y medio...”.

Doña Clara de 40 años de edad es madre soltera de seis hijos, de los cuales cinco le sobreviven y cuatro de ellos están en edades de acudir a la escuela y el colegio en la comunidad de Puentecita en el departamento de Yoro.

Como se mencionó anteriormente en el lugar donde reside Doña Clara no hay acceso a señal telefónica ni internet, por ello surge la interrogante de conocer sobre las condiciones educativas de sus hijos en el marco de epidemia por covid-19

“Ellos no han hecho tareas, los maestros tampoco se han comunicado con ellos porque yo no tengo celular”, dijo Doña Clara a Conexihon.hn

De acuerdo a la madre de familia su hijo de 13 de edad está matriculados en la modalidad de educación a distancia en el Instituto Santa Cruz y los dos últimos de siete y 11 años en la escuela Gabriela Mistral.

“Ninguno de los dos ha hecho tareas ni ha tenido contacto con ningún maestro, yo hago perdido el año para ellos, por que no han tenido clases en este año, más bien ellos ahorita cuando los buscan a trabajar, trabajan para poder ayudarme con los gastos de la comida”.

Doña Clara señaló que su teléfono celular se le daño a inicios del año y que su presupuesto no le rinde para invertir en la compra de un aparato que no tiene mayor productividad en su zona por la nula señal.

“Yo gano poco, trabajo de lavar ropa ajena y limpiar casas, también siembro frijoles y maíz para poder tener que comer en nuestro hogar, entonces un celular no es prioridad ni para mí, ni para mis hijos, lamentablemente ni por el tema de la educación de los cipotes”.

Al consultarle a Doña Clara, ¿Si se acercara algún representante de educación de qué manera tendría que facilitar el aprendizaje para sus hijos, que le respondería?

R//- “Tendría que traer las tareas en papel para que ellos las hagan…en papel, así como lo hacen en las clases normales y ellos (maestros) además estar enseñando porque yo solamente pase tercer grado de primaria y hay cosas materialmente imposibles para mí”.

Además, añadió Doña Clara, si ponen tareas que deben investigar aquí no hay bibliotecas, “tampoco tenemos televisión por cable y no se agarra la señal de los canales, lo único que aquí resulta es la radio, pero así no se puede enseñar, yo lo veo ilógico”.

Doña Clara agregó que el internet es muy caro y que necesita un aparato para poderlo utilizar, y por esa razón es por la cual para ella sus hijos han perdido el año lectivo 2020, por la falta de acceso al internet.

Promesas eternas del internet al servicio de la educación.

Apegados a la Ley Fundamental de Educación, en el año 2014 el Gobierno de Honduras bajo la administración del actual presidente Juan Orlando Hernández, firmó un convenio por 790 millones 400 mil Lempiras con la trasnacional de la telefonía celular “TIGO”, por la ampliación de la licencia de operaciones.

Dicho convenio precisa brindar 10 mil accesos de internet gratuito a escuelas y colegios públicos del país en el marco de la tercera gran reforma educativa en Honduras mediante fidecomiso en el Banco Atlántida.

Al respecto, el informe sobre la situación educativa hondureña en el contexto de la pandemia del COVID-19, denominado “Escenarios para el futuro como oportunidad de mejora”, elaborado por el  Observatorio Universitario de la Educación Nacional e Internacional (OUDENI) de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM), la mitad de los alumnos hondureños no han recibido clases en línea durante la suspensión por no tener acceso a una computadora, electricidad o internet en sus hogares.

Según el informe más de 1,4 millones de estudiantes, principalmente del sector público, se han "quedado al margen" en la actividad educativa a distancia, impulsada por la Secretaria de Educación en un afán de mantener a flote la dinámica del aprendizaje virtual.

El mismo informe detalla que de acuerdo a los datos del Instituto Nacional de Estadísticas, solo el 16,6 % de los 9,3 millones de hondureños tiene acceso a internet en su casa y apenas el 12,8 % acceden a este servicio desde una computadora.

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