Biografía para una historia

Biografía para una historia

Por: Félix Cesario*

Fue por aquellos años del terror, en el Centro de Documentación “VENTURA RAMOS” de la Escuela de Periodismo, en la UNAH, que me llamó la atención de un muchacho debilucho, palabreador incansable, dueño de una dialéctica empírica pero que lo avizoré que con los años este compañero llegaría a SER ALGUIEN.

Era un soñador visionario, por lo que los y las estudiantes, no entendían sus planteamientos acertados y la seguridad de realizar sus sueños. Entonces las compañeras y los compañeros optaban por rehuirlo y llamarlo LOCO. Entonces recién se dio cuenta que yo ponía atención a sus inquietudes y así por así, nos presentó las buenas platicas y la divina locura de la literatura. En esa época que les cuento el amigo de esta historia escribía buenos versos, tenía vena de llegar a escribir un poemario o cuando menos, un buen libro de cuentos.

Con el tiempo que estuvo en la UNAH, hasta cuando se graduó  en licenciado como periodista; y fuimos afianzando más y más nuestra amistad. Le sugería metas en su sueño que desde ese entonces tenia de fundar un boletín periodístico. Llego tan profunda nuestra amistad que él  fue el primero, antes que mi hijo Cesario, en decirme cariñosamente MI VIEJO, de cariño y respetuosamente. Nos admiramos mutuamente, por mi modo de analizar fenómenos sociales, por como defendíamos la locura de soñar y la defensa de un socialismo que tarda en hacer eco en este país. Todavía lo recuerdo decirme viéndome a los ojos me dijo “ VIEJO, COMO ME GUSTARIA QUE FUERA USTED MI PADRE” …sonreí simplemente por su filial homenaje.

El tiempo siguió su unidireccional ruta y, supe que laboraba en el Diario el Heraldo, no sé cómo se pudo aguantar pero un día nos encontramos por ahí por el parque central y me dijo “que no podía seguir en esos hijos de puta que le dicen que es lo que se debe de escribir”, ya era un respetado periodista de la fuente económica y política, me reafirmó que fundaría su propio periódico y me lo dijo con tanta seguridad que no dude ni así de tantito.

Cuando menos me lo esperaba un día, que no recuerdo vi en un puesto de venta de periódicos EL LIBERTADOR. Sonreí y volvimos a vivir el sueño de Morazán y de Bolívar; de esa fecha que le digo no ha dejado de publicarse “el primer auditor social” que se vende como pan caliente en las manifestaciones públicas. EL LIBERTADOR NACIO DENTRO DEL PUEBLO Y VIVE Y ESCRIBE PARA  NUESTRO PUEBLO.

Hace unas cuantas noches de terror en esta ciudad, atacaron a Jhonny y su compañera Yadira Cerrato. Menos mal que Jhonny está claro que a los patriotas no nos darán condecoraciones, nos basta y nos sobra el cariño del pueblo. A lo más que nos pueden dar los Calígulas y sus pretorianos es un madero para cargarlo. Solamente con la advertencia que estos barbaros ignoran que los patriotas ignoramos el peso de la cruz.

Mi solidaridad está intacta para este ser humano tan poético y tan claro en su manera de deshacer el periodismo putrefacto que irradia la prensa corporativa y tarifada en este país, para rehacer la denuncia, el contar historias de nuestros pueblos y nuestra gente. A eso le temen, Johnny, a lo que vos y quienes acompañan la edición de EL LIBERTADOR hacen.

Cuidate, loco soñador, que como me escribiste en aquel 1996, “aún llueve”.

*Poeta y Periodista. Ex- catedrático de la Escuela de Periodismo, UNAH.