Berta, por esto te mataron

Berta, por esto te mataron

Por: Félix Cesario*

Porque denunciaste antes el mundo la invasión de las mineras a los pueblos originarios, violándoles su voluntad y sus territorios ancestrales, por esto te mataron.

Porque izaste tu corazón en la vara alta de tu raza y lo agitaste a los cuatro vientos del mundo. Gritaste bien fuerte que deberían consultarle a los habitantes sobre el quehacer de sus ríos, por esto te mataron; y desean callar que digan tu nombre con la pureza del agua, la música de los ríos en la boca de niñas y niños, mujeres y hombres de todas las edades en cualquier parte del mundo; por eso te mataron.

Porque predijiste que el dinero no calma la sed y que en los mares entre 20 años habrá más desechables de plástico que peces. Porque profetizaste sobre la guerra que se avecina a muy corto plazo y que esta no será peleándose por el dinero, sino que será una lucha por el agua, por eso te mataron.

Porque trataste de hacer entender a las transnacionales que a la naturaleza no hay que someterla para servirse de ella, sino armonizar con ella, con nuestra madre tierra, por eso te mataron.

Porque denunciaste que el abuso de la tecnología en las maquinarias y en las fábricas, envenenan los paisajes; y que la ley de minería a cielo abierto desarmonizan la naturaleza, enferman a los pueblos y enriquecen a unos vende patria, por eso te mataron.

Porque resististe, porque persististe ante el poder imperial, porque preferiste los intentos de cárcel y enfrentaste las campañas de desprestigio de los medios de desinformación de tu luchar justiciero y les llamaste vendidos, por eso te mataron. Porque gritaste que las compañías mineras enferman y empobrece a los pueblos y los enferman mortalmente hasta la muerte, por eso te mataron.

Porque pretendieron borrar, silenciar tu nombre ante el reclamo mundial de una injusticia, porque no te callaste ante los poderes estatales y les gritaste ¡vendidos!  Por eso te mataron. Porque peleamos por la dignidad de nuestros campesinos arrinconados al final de la pobreza, por eso te mataron.

Porque les gritaste en los foros mundiales  ¡entiéndanlo ya no hay tiempo! los ríos se secan, ya respiramos aire erradecido y denso como el estaño derretido por el cambio climático, por eso te mataron.

Porque tus asesinos intelectuales están ahí, agazapados entre los hilos del poder y de las transnacionales. Con sus cuerpos chorreantes de sangre y vos los señalas desde tu muerte y les seguís gritando ustedes me mataron. Por eso se equivocaron creyendo que al matarte te matarían, en su gula de riquezas, en su deseo de secar los ríos, nunca comprendieron que vos valías más muerta que viva, por eso se equivocaron y te mataron.

No entendieron que al matarte, sembraban la semilla de la multiplicación universal de tu nombre y en lugar de esconderte, es la canción ecológica, la quinta sinfonía por la vida. Tu nombre es límpido como el agua, puro como el amanecer terrible como una maldición a las mineras. Y es la oración Berta nuestra de todos los días, el pan nuestro hablándonos hoy y no nos ejes caer en la tentación de perdonarlos. Todo esto para que siempre haya ríos, pájaros y corazones y cantos arrullando tú nombre Berta. No hay duda, vos en la eternidad, la estirpe de tu madre Austra Bertha y tus hijas e hijo son la espina en el corazón del imperio junto con tu COPINH.

Porque Berta no murió, es la que se hizo millones. Berta somos La humanidad que estamos conscientes que el dinero no calmara jamás la sed y como decías “ya no hay tiempo humanidad”. No dejemos que se sequen los ríos porque ese día será el final del ciclo galáctico, así nos lo dijo el río por medio de Berta.

Aún es tiempo humanidad, aún es tiempo.

*Poeta y Periodista